Luis Rogelio Sánchez Velázquez
Considerar que la aparición de los Estados Unidos como entidad nacional fue una “inversión del proceso histórico normal”, es decir, que “antes de ser una nación fue un proyecto de nación”, como sugiere Octavio Paz,[1] puede resultar cierto sin pasar por determinista. Así, se abre la posibilidad para pensar que los estadounidenses “no son hijos de una historia”, como él mismo dice, sino los hacedores del comienzo y desarrollo de otra historia, subsiguiente, sin embargo, de otra más, diferente y compleja: la historia de los aborígenes de Norteamérica.
Asumiendo este supuesto, en la historia comenzada y desarrollada por los estadounidenses coexisten dos ejes directrices indispensables para el proyecto y la ejecución del Estado norteamericano actual, visto ahora como construcción política, social y cultural. Estos dos ejes son, en primer lugar, su relación con el resto del mundo, basada en una política exterior efectiva para con sus necesidades, una vez liberales, ahora neoliberales, habitualmente capitalistas y muchas veces conservadoras. Por el otro lado se encuentra el fenómeno también social, político y cultural de la inmigración que, observado en retrospectiva, resulta una constante central en la historia de los Estados Unidos desde hace más de dos siglos, desde su aparición como país en un sentido moderno. Estos dos ejes se encuentran fuertemente ligados y son indisolubles. Ambos se localizan en el seno totalizador de la política internacional, con sus reglas, en las que cobran vida las ideologías hegemónicas básicas de la sociedad mundial, justo como ahora la conocemos.
Por lo pronto, nos ocuparemos sólo del segundo eje: la inmigración; pero, en particular, de la inmigración latinoamericana, así como su impacto en el interior de los Estados Unidos.
El fenómeno de la inmigración de latinoamericanos en Norteamérica tiene al menos dos posibles interpretaciones: la primera, cuando se la observa como el producto del albedrío del inmigrante, cuando arribar a los Estados Unidos es un asunto aspiracional, la conquista de un sueño que presagia mejoras en la vida material del inmigrante. La segunda, cuando emigrar es el producto de la explotación o la falta de oportunidades en los países propios, cuando los hombres son conducidos hacia otra tierra por el azote de varias fuerzas que superan las suyas juntas. El hambre, la inseguridad y la injusticia se alzan entre las más nefastas y desafortunadamente habituales de estas fuerzas. Ambas interpretaciones se conjugan y pueden verse así desde el principio de los tiempos hasta los días de la civilización moderna en su condición global.
La migración de latinoamericanos hacia los Estados Unidos se encuentra determinada entonces por una serie de factores tanto internos (los del territorio del cual se emigra) como externos (los del territorio en el cual se inmigra). La migración es la respuesta a las necesidades de ciertos grupos sociales; y la inmigración se advierte como una nueva problemática social que incluye tanto a los grupos de inmigrantes como a la sociedad que los recibe.
La historia de los Estados Unidos, que en efecto es la historia de sus habitantes, deja ver que sus políticas de inmigración más recientes guardan continuidad con las del pasado, basadas en buena medida en la discriminación (normalmente racial) y en la expulsión. Pero también pone de manifiesto que éstas políticas se han modificado a la par de los cambios sociales de sus comunidades, integradas no pocas veces por gente de diversas partes del mundo. En este sentido, los inmigrantes latinoamericanos han ocupado un lugar especial en el desarrollo del proyecto norteamericano de nación, porque la minoría latinoamericana representa en los Estados Unidos una variante más de la civilización occidental, y esa variante no es menos ambiciosa y participativa que la angloamericana. Estados Unidos es un país de inmigrantes. La emigración latinoamericana es, como ya se dijo, un hecho determinado en buena medida por el albedrío; gestado en la profundidad de la reflexión personal y motivado por la insatisfacción de ciertas necesidades sociales. La inmigración, en cambio, es un problema social desde su origen; es la constante que refleja el anhelo del inmigrante por integrarse en una nueva sociedad que equilibre de algún modo sus sentimientos de participación, mismos que no logró equilibrar en la sociedad que le ha expulsado.[2] El problema radica, como puede advertirse, en que la llegada de gente desde el exterior desequilibra en varios sentidos el orden social que Estado Unidos viene construyendo desde su formación. Este es el temor estadounidense hacia la inmigración, y bien puede aceptarse como legítimo; pero es difícil que pueda justificar las medidas que -últimamente más ventiladas, abiertamente promovidas desde su gobierno, pero que además representan una continuidad histórica-, se han tomado para controlar el paso de latinoamericanos por la frontera sur de este país: la caza brutal de gente, la inasistencia cuando el “mojado” se ahoga en las aguas del Río Bravo, la construcción de un muro que no es ingenuo pensar que será construido nada más que por inmigrantes, muchos de ellos latinoamericanos. Estos espectáculos no tienen cabida en una sociedad que intenta alzarse con el título de justa, plural o democrática.
Los sentimientos de participación y de separación aparecen en todas las sociedades y en todos los tiempos.[3] El mismo Octavio Paz observó estos sentimientos desde una perspectiva teológica y los relacionó con las ideas de la caída y la comunión, que son pilares indiscutibles en la estructura general del cristianismo occidental y, muy probablemente, de todas las religiones del mundo, con sus variaciones, claro está, de acuerdo con su contexto. Estos sentimientos, dice, se alían con la sensación de desamparo que se desprende de la noción de haber sido arrancados de una realidad más basta o más precisa para sus necesidades; esa realidad era la tierra natal del emigrante. Como paradoja, Norteamérica, cuya política exterior, fuertemente intervensionista, le hace en cierta medida responsable de la constante migración de la gente de los pueblos latinoamericanos, se convierte en una, y si no, en la mejor opción para cubrir tales necesidades. Recordemos, por ejemplo, el apoyo norteamericano a las dictaduras reaccionarias establecidas en América Latina en los últimos cincuenta años, y la necesaria salida de muchas personas de estos países tanto a otros territorios de América como a países de Europa principalmente.
Es preciso observar, no obstante, que desde hace ya mucho tiempo predomina en los Estados Unidos una extraordinaria “pluralidad“ de grupos étnicos y culturales. Pero pluralidad no es equidad y mucho menos igualdad. El mismo Paz recuerda que otros imperios han conocido esta heterogeneidad, y cita los casos de Roma, del Califato, de España, de Portugal, etc., pero se observa, al menos en sus disquisiciones -que bien pueden no parecerles a algunos-, que casi siempre dicha heterogeneidad se produjo fuera de las fronteras de la metrópoli, en las provincias lejanas y en los territorios sometidos, pero no dentro de su propio territorio. Eso es lo que caracteriza particularmente a este país. Los Estados Unidos proyectaron su nación basándose, en un sentido ideal, en una especie de democracia multicultural construida in situ. Con esto protegieron -aunque no del todo- su integridad y su vida, que en algún momento pudieron verse amenazadas y expuestas a terribles conflictos internos provocados por las diferencias; porque “las diferencias que imponen la geografía, la sangre y la clase, son también diferencias de tiempos históricos”,[4] de costumbres cotidianas y de prejuicios.
La comunidad latina en los Estados Unidos extiende las posibilidades culturales de su sociedad actual. Su participación en el modelo social, político y económico norteamericano ya es imprescindible. Es claro que en el nacimiento de los Estados Unidos, como en muchos de los que la historia registra, concurrieron circunstancias diversas y complejas que al combinarse produjeron la sociedad norteamericana tal como ahora se la puede observar. Resulta interesante ver cómo aquel ideal de democracia se ha venido desgajando con el paso de los años, muchas veces por la falta de voluntad política, tanto al interior como al exterior del país, aunque no sea esta la única causa visible.
Por lo anterior, uno de los objetivos fundamentales para el próximo gobierno estadounidense (queda claro que del actual no se esperan más que medidas simuladas, incapaces de engañar ni siquiera a individuos delirantes), será el de recomponer el viejo modelo de aquella democracia “ideal”, actualizarlo y ponerlo en práctica. El objetivo se antoja difícil. Pero, si se consigue cohesionar definitivamente el contenido sociocultural de su comunidad multiétnica, su fuerza política y su capacidad económica, habrá dado un paso enorme que por fin le pondrá, en cierto sentido, en las primeras filas de la democracia mundial, cosa que, al margen de parecer pesimista, nunca ha conseguido imperio alguno.
[1] Esta y el resto de las interpretaciones histórico-culturales de Paz para la población hispana en Norteamérica que sirvieron como ideas inspiratorias para este artículo y que se recogen a lo largo del mismo en forma de citas textuales o paráfrasis, pueden encontrarse en su ensayo titulado: “Arte e identidad. Los hispanos en Estados Unidos”. Ver: Paz, Octavio, Convergencias, Seix Barral, Colección Biblioteca Breve, México, 1992, pp. 94-118.
[2] Idem.
[3] Ib.
[4] Ib.
martes, 19 de junio de 2007
"EL NEPOUALTZITZIN”“EL ÁBACO PREHISPÁNICO Y SU SISTEMA DE COMPUTO"
M. Ed. María Elena Romero Murguía
"Un pueblo se salva cuando logra vislumbrar el mensaje que ha traído"
Alfonso Reyes
Introducción: El contar…
Sabemos que los antiguos Mayas y Olmecas eran conocidos como grandes astrónomos que desarrollaron un sistema de cómputo especial y avanzado. Pero, ¿cómo es que este conocimiento se desarrolló? ¿De dónde provino? ¿Cuáles son sus bases científicas?
El reconocimiento del entorno y los fenómenos naturales, así como su ciclicidad constituyeron la base de la cuenta, del ritmo, del latir de la vida, el pulso repetitivo. Es de acuerdo con esos ciclos y su observación minuciosa como la ciencia del contar tuvo su origen. Es por eso que al reflexionar en “aquello que se cuenta”, después de cobrar conciencia del Espacio, se llega a la consciencia del transcurso del Tiempo, en relación a los fenómenos naturales relevantes para nuestra supervivencia.
Etimología…el contar
El término Nepoualtzitzin es de origen Nahuatl y significa:
“NE” = Sufijo de persona: Alguien
“POUAL – POUALLI” = Contar o La Cuenta
“TZI – TZIN” = Pequeños Elementos Semejantes
Es decir:"Alguien que cuenta con pequeños elementos semejantes".
Lo anterior, (pequeños elementos semejantes), en relación a las pequeñas cuentas utilizadas en el ábaco para contar.
Como podemos "darnos cuenta", en la raíz POUALLI (contar), es el elemento que destaca. Al reflexionar en todo aquello que implica contar podemos plantearnos preguntas tales como: ¿Qué es lo que se cuenta?, ¿Desde hace cuánto se cuenta?, ¿Quién cuenta?, ¿Por qué se cuenta?, ¿Qué es lo primero que se contó?, ¿Cómo se contó? , ¿Dónde se contó?, ¿Para qué se contó?
O bien, pensar en todas las connotaciones que tiene el verbo contar: numerar, enumerar, referir, relatar, incluir, computar, etc. Es decir, tanto en el sentido matemático como en el sentido histórico o literario del término. Después de todo, se cuentan cuentos, leyendas, historias, chismes, chistes, etcétera. Es decir, el ejercicio en pleno de la tradición oral que cobra todo su sentido y trascendencia en la medida en que hay un registro de esa cuenta, una memoria que recuerde la cuenta. Se cuenta con un parámetro de referencia, para darle lugar a las cosas, ordenarlas y clasificarlas en la mente y en la práctica. Se cuenta para diferenciar, para distribuir.
Origen
El origen del cómputo prehispánico ha sido rastreado desde sus raíces Olmecas. Como sabemos la palabra “Olmeca” se refiere a los "habitantes del país del Hule". Sin embargo, reflexionemos en la etimología de la palabra que proviene de las raíces “ollin” que significa: movimiento y “mecatl: mecate, en referencia a la medición que se hace con el mecate como un sistema de medida. Es decir, que el otro significado de la palabra Olmeca es: “la medida del movimiento o bien el movimiento de la medida”. El registro de los ciclos cósmicos resalta en sus cómputos, con una relación espacial enfática en el Volumen y no en el Plano, como la geometría griega de Euclides propia de la Escuela Pitagórica, cuyas bases estaban cimentadas en la planificación de la tierra, debido a que el sistema social y económico de los Griegos estaba fundamentado en la propiedad de ésta. En cambio, la geometría Mesoamericana proviene de sistemas sociales teocráticos, cuyo interés se sustenta en el conocimiento de la trayectoria del Sol y los principales cuerpos celestes. Así, las variaciones estacionales en la Tierra y los ciclos propios de la agricultura se registraron también a través de la arquitectura.
Áreas del Sistema de Cómputo Mesoamericano
El estudio del Nepoualtzitzin abarca los más variados aspectos del conocimiento de los ciclos, como son: la astronomía, la geometría, las matemáticas, la biología (especialmente en lo que a la gestación se refiere), y la iconografía, desprendiéndose además de ello la hermosa filosofía de los pueblos indígenas, que se caracterizan por ser culturas predominantemente heliocéntricas. La Piedra del Sol constituye uno de los ejemplos más sobresalientes de ello con La Leyenda de los Soles en el centro de la piedra y que se encuentra en el Códice Chimalpopoca relatándonos las cuatro eras cosmogónicas ya transcurridas que concibe el Conocimiento Nahua.
La importancia del número cuatro como las cuatro fases de todo ciclo en la Naturaleza es un principio fundamental en el sistema prehispánico de cómputo. Todos los ciclos tienen cuatro diferentes y bien definidas fases, tales como: las cuatro estaciones, las cuatro fases de la luna; los cuatro momentos cumbres de un día: amanecer, mediodía, atardecer y medianoche; cuatro etapas en la vida: niñez, juventud, madurez y vejez. El mismo corazón humano como órgano central de vida presenta 4 cavidades internas (2 ventrículos y 2 aurículas). Las cuatro áreas de dominancia del cerebro, etc. El cuadrado constituye, en la tradición mesoamericana, la base en que todo círculo es trazado, expresando el viejo asunto de “la cuadratura del círculo o la circulatura del cuadrado”. Es decir, todo cuadrado lleva siempre latente al círculo que comprende, al igual que todo círculo (ciclo) lleva latente a un cuadrado (las 4 fases que lo componen).
El Cuerpo Humano y el Origen del Contar
En el mundo prehispánico se considera al ser humano como medida y representante de la unidad: cuatro extremidades (dos brazos, dos piernas) cada una con un valor de cinco (los cinco dedos). Es por ello que al ser humano se le simboliza como un cuadrado de valor 20. En Nahuatl Cempoual significa 20, una cuenta, una unidad completa. Cada dedo en cambio, tiene un valor de uno y el pulgar un con valor de cinco, por significar la fuerza de oposición, gracias a la cual se hace posible el manejo de herramientas que por su cualidad prensil que hizo posible la evolución del cerebro a lo largo de la historia.[1] La invención de los sistemas de conteo vigesimal se le atribuye a Olmecas y Mayas, que, con la escritura de cifras utilizando barras y puntos desarrollaron el sistema llamado "binario", (por usar solo dos signos). Dicho sistema está aún presente en la cibernética de hoy: 1 y 0; encendido o apagado.
Podemos decir entonces que el Nepoualtzitzin como ábaco es una representación de dedos ya que estos son, después de todo, la primera obvia referencia contable que tenemos. Si transportamos esto a los numerales mayas, tendremos que cada dedo equivale a un punto y cada pulgar a una barra. Así tenemos además de su equivalencia en el ábaco, todo un lenguaje numérico interpretado por los dedos.
El Cero Maya
Ahora bien, con respecto al Cero Maya es muy importante destacar el concepto tan diferente al manejado en la matemática Occidental. El concepto de “número” indica la presencia de algo cuantificable: una cualidad.[2] Por otro lado, la concha de caracol con la que se simboliza el Cero Maya, se refiere a la ausencia de la cantidad, establecida la cualidad. Es decir, el símbolo del caparazón nos indica que el animal ya no está ahí, está muerto. Por lo tanto, en este sentido, significa la transmutación, el paso de una forma manifestada a otra, dejando el testimonio de su transformación: la concha vacía. La espiral contenida en la concha señala los ciclos concluidos, los ritmos de la naturaleza dibujados a través del curso del tiempo. En esta expresión, el Cero Maya lleva implícita la idea de movimiento. En cambio, la concepción Europea del cero es la de nada. Una negación, más no completud.
Los primeros sistemas de numeración con base 20 están todavía presentes por ejemplo, en las palabras francesas quatre-vingts (80) y quatre-vingts dix (90) que significan literalmente: cuatro veintes y cuatro veintes y diez.
El Ábaco
El conocimiento del Nepoualtzitzin como Ábaco o Computadora Manual es poco conocido y difundido en nuestras escuelas de México, y constituye uno de los legados más ricos y prácticos de nuestra cultura ancestral. Varias de las reconstrucciones nos muestran algunos ábacos hechos en oro y jade (chalchiuitl), madera o incrustaciones de concha. Otros, poseen un mecanismo móvil que permite su uso con una u otra mano.[3]
Algunos de los Nepoualtzitzin encontrados tienen forma de brazalete, en especial los de origen Maya. Uno de ellos aparece en un vaso pintado de Guatemala conocido como "el Vaso de Nejar". El Nepoualtzitzin nos recuerda los llamados ábacos orientales que son impulsados y enseñados en las escuelas. ¿No podríamos en México además de enseñar computación y cálculo enseñar también el uso de nuestro ábaco maya?
Descripción del Ábaco
El Nepoualtzitzin como ábaco consta de 7 hileras de 13 elementos divididos por medio de una regleta central, de manera que queden 39 cuentas en la parte superior y 52 en la inferior. De la combinación de estos elementos obtenemos una gran cantidad de ciclos de la naturaleza. En especial, las medidas y registros del tiempo, que proporcionaron el sentido de desarrollo de la cultura. Si tomamos 4 ciclos de 13, tenemos un cómputo de 52. Y recordemos que 7 períodos de 52 días hacen un total de 364. Por otro lado, recordemos que el número 52 tiene una estrecha relación con las ceremonias cósmicas de la cultura mesoamericana: “Los Fuegos Nuevos”. La celebración de los Fuegos Nuevos mantiene una relación directa con el paso de Las Pléyades (conjunto de estrellas de la constelación de Tauro), por el cenit de Mesoamérica (fenómeno que se observa solamente cada 52 años. En algunos centros ceremoniales como en el Cerro de la Estrella en la mastaba de Tenayuca se hacían grandes celebraciones para la celebración del fuego nuevo cada 52 años.
Con relación al 13, tenemos que suceden 13 lunaciones en un año. Si tomamos las cifras redondeadas de 28 días: 13 X 28 = 364. Al multiplicar 7 X 13 obtenemos 91, número de días promedio de una estación. Si duplicamos el valor de 91, obtenemos 182 que representa en días, el ciclo del maíz. Si triplicamos la cantidad de 91, el resultado será 273, es decir, el número mínimo de días necesarios para una gestación humana a término. Si cuadruplicamos la cifra 91 obtenemos 364, es decir un año. La mayoría de las órbitas sinódicas del sistema solar son múltiplos de 7 o 13. El cuerpo humano tiene en su mitad superior 7 articulaciones superiores con un mayor rango de movimiento. Estas son: las dos muñecas, los codos, los hombros y la de la cabeza con el cuello. Si a éstas les sumamos las seis inferiores de mayor rango de movimiento (tobillos, rodillas y muslos con la cadera) tendremos un total de 13 articulaciones (superiores más inferiores). El número de orificios que tenemos en la cabeza es 7: dos ojos, dos narinas, dos oídos y la boca. La proporción normal de un cuerpo adulto armónico es 7 veces el tamaño de su cabeza. Dicen los Huicholes que no son cuatro los puntos cardinales sino siete: Norte, Sur, Este, Oeste, Cenit, Nadir y Centro, ubicándose de ésta manera en un espacio volumétrico y no plano con sólo dos dimensiones.
Conclusiones
Como hemos visto, el Sistema de Cómputo Prehispánico, abarca las áreas más diversas del conocimiento, y lo que es más importante aún, el desarrollo de la Cultura Mesoamericana no hubiera sido posible en aspectos como: la astronomía, la arquitectura, la geometría, las matemáticas, la agricultura, la medicina, la filosofía, la semiología, etcétera, si este sistema no se hubiese concebido. Nuestros vínculos con otras culturas hermanas se fortalecen al seguir los mismos principios que siguieron nuestros tatarabuelos. La fuerza de la cultura radica en la utilidad que le demos en la vida práctica y cotidiana. Si contamos con un conocimiento milenario y un instrumento basado en la profunda comprensión del Universo, cuyos fundamentos dieron sustento a la ciencia moderna, ¿por qué no utilizarlos? No se trata, pues, de regresar al pasado, pero tampoco de ignorarlo. Un pueblo crea fortaleza en la medida en que, como árbol, su savia lo nutre a partir de sus raíces. Si cortamos las raíces, ¿el árbol sobrevivirá?
[1] Recordemos al respecto la contribución de Federico Engels en El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre. Dicho estudio fundamenta que el simio comienza a utilizar herramientas gracias a que cuenta en su mano con la oposición del pulgar, lo cual le permite trabajar y así se logra a lo largo de los años que el cerebro evolucione hasta convertirse en humano.
[2] Sólo conociendo la cualidad se puede detectar su ausencia (base de la Teoría de Conjuntos).
[3] Esto no hace más que reiterarnos la importancia que para los mesoamericanos tiene, en todos los campos de la vida, el manejo de la dualidad y ambos hemisferios cerebrales.
"Un pueblo se salva cuando logra vislumbrar el mensaje que ha traído"
Alfonso Reyes
Introducción: El contar…
Sabemos que los antiguos Mayas y Olmecas eran conocidos como grandes astrónomos que desarrollaron un sistema de cómputo especial y avanzado. Pero, ¿cómo es que este conocimiento se desarrolló? ¿De dónde provino? ¿Cuáles son sus bases científicas?
El reconocimiento del entorno y los fenómenos naturales, así como su ciclicidad constituyeron la base de la cuenta, del ritmo, del latir de la vida, el pulso repetitivo. Es de acuerdo con esos ciclos y su observación minuciosa como la ciencia del contar tuvo su origen. Es por eso que al reflexionar en “aquello que se cuenta”, después de cobrar conciencia del Espacio, se llega a la consciencia del transcurso del Tiempo, en relación a los fenómenos naturales relevantes para nuestra supervivencia.
Etimología…el contar
El término Nepoualtzitzin es de origen Nahuatl y significa:
“NE” = Sufijo de persona: Alguien
“POUAL – POUALLI” = Contar o La Cuenta
“TZI – TZIN” = Pequeños Elementos Semejantes
Es decir:"Alguien que cuenta con pequeños elementos semejantes".
Lo anterior, (pequeños elementos semejantes), en relación a las pequeñas cuentas utilizadas en el ábaco para contar.
Como podemos "darnos cuenta", en la raíz POUALLI (contar), es el elemento que destaca. Al reflexionar en todo aquello que implica contar podemos plantearnos preguntas tales como: ¿Qué es lo que se cuenta?, ¿Desde hace cuánto se cuenta?, ¿Quién cuenta?, ¿Por qué se cuenta?, ¿Qué es lo primero que se contó?, ¿Cómo se contó? , ¿Dónde se contó?, ¿Para qué se contó?
O bien, pensar en todas las connotaciones que tiene el verbo contar: numerar, enumerar, referir, relatar, incluir, computar, etc. Es decir, tanto en el sentido matemático como en el sentido histórico o literario del término. Después de todo, se cuentan cuentos, leyendas, historias, chismes, chistes, etcétera. Es decir, el ejercicio en pleno de la tradición oral que cobra todo su sentido y trascendencia en la medida en que hay un registro de esa cuenta, una memoria que recuerde la cuenta. Se cuenta con un parámetro de referencia, para darle lugar a las cosas, ordenarlas y clasificarlas en la mente y en la práctica. Se cuenta para diferenciar, para distribuir.
Origen
El origen del cómputo prehispánico ha sido rastreado desde sus raíces Olmecas. Como sabemos la palabra “Olmeca” se refiere a los "habitantes del país del Hule". Sin embargo, reflexionemos en la etimología de la palabra que proviene de las raíces “ollin” que significa: movimiento y “mecatl: mecate, en referencia a la medición que se hace con el mecate como un sistema de medida. Es decir, que el otro significado de la palabra Olmeca es: “la medida del movimiento o bien el movimiento de la medida”. El registro de los ciclos cósmicos resalta en sus cómputos, con una relación espacial enfática en el Volumen y no en el Plano, como la geometría griega de Euclides propia de la Escuela Pitagórica, cuyas bases estaban cimentadas en la planificación de la tierra, debido a que el sistema social y económico de los Griegos estaba fundamentado en la propiedad de ésta. En cambio, la geometría Mesoamericana proviene de sistemas sociales teocráticos, cuyo interés se sustenta en el conocimiento de la trayectoria del Sol y los principales cuerpos celestes. Así, las variaciones estacionales en la Tierra y los ciclos propios de la agricultura se registraron también a través de la arquitectura.
Áreas del Sistema de Cómputo Mesoamericano
El estudio del Nepoualtzitzin abarca los más variados aspectos del conocimiento de los ciclos, como son: la astronomía, la geometría, las matemáticas, la biología (especialmente en lo que a la gestación se refiere), y la iconografía, desprendiéndose además de ello la hermosa filosofía de los pueblos indígenas, que se caracterizan por ser culturas predominantemente heliocéntricas. La Piedra del Sol constituye uno de los ejemplos más sobresalientes de ello con La Leyenda de los Soles en el centro de la piedra y que se encuentra en el Códice Chimalpopoca relatándonos las cuatro eras cosmogónicas ya transcurridas que concibe el Conocimiento Nahua.
La importancia del número cuatro como las cuatro fases de todo ciclo en la Naturaleza es un principio fundamental en el sistema prehispánico de cómputo. Todos los ciclos tienen cuatro diferentes y bien definidas fases, tales como: las cuatro estaciones, las cuatro fases de la luna; los cuatro momentos cumbres de un día: amanecer, mediodía, atardecer y medianoche; cuatro etapas en la vida: niñez, juventud, madurez y vejez. El mismo corazón humano como órgano central de vida presenta 4 cavidades internas (2 ventrículos y 2 aurículas). Las cuatro áreas de dominancia del cerebro, etc. El cuadrado constituye, en la tradición mesoamericana, la base en que todo círculo es trazado, expresando el viejo asunto de “la cuadratura del círculo o la circulatura del cuadrado”. Es decir, todo cuadrado lleva siempre latente al círculo que comprende, al igual que todo círculo (ciclo) lleva latente a un cuadrado (las 4 fases que lo componen).
El Cuerpo Humano y el Origen del Contar
En el mundo prehispánico se considera al ser humano como medida y representante de la unidad: cuatro extremidades (dos brazos, dos piernas) cada una con un valor de cinco (los cinco dedos). Es por ello que al ser humano se le simboliza como un cuadrado de valor 20. En Nahuatl Cempoual significa 20, una cuenta, una unidad completa. Cada dedo en cambio, tiene un valor de uno y el pulgar un con valor de cinco, por significar la fuerza de oposición, gracias a la cual se hace posible el manejo de herramientas que por su cualidad prensil que hizo posible la evolución del cerebro a lo largo de la historia.[1] La invención de los sistemas de conteo vigesimal se le atribuye a Olmecas y Mayas, que, con la escritura de cifras utilizando barras y puntos desarrollaron el sistema llamado "binario", (por usar solo dos signos). Dicho sistema está aún presente en la cibernética de hoy: 1 y 0; encendido o apagado.
Podemos decir entonces que el Nepoualtzitzin como ábaco es una representación de dedos ya que estos son, después de todo, la primera obvia referencia contable que tenemos. Si transportamos esto a los numerales mayas, tendremos que cada dedo equivale a un punto y cada pulgar a una barra. Así tenemos además de su equivalencia en el ábaco, todo un lenguaje numérico interpretado por los dedos.
El Cero Maya
Ahora bien, con respecto al Cero Maya es muy importante destacar el concepto tan diferente al manejado en la matemática Occidental. El concepto de “número” indica la presencia de algo cuantificable: una cualidad.[2] Por otro lado, la concha de caracol con la que se simboliza el Cero Maya, se refiere a la ausencia de la cantidad, establecida la cualidad. Es decir, el símbolo del caparazón nos indica que el animal ya no está ahí, está muerto. Por lo tanto, en este sentido, significa la transmutación, el paso de una forma manifestada a otra, dejando el testimonio de su transformación: la concha vacía. La espiral contenida en la concha señala los ciclos concluidos, los ritmos de la naturaleza dibujados a través del curso del tiempo. En esta expresión, el Cero Maya lleva implícita la idea de movimiento. En cambio, la concepción Europea del cero es la de nada. Una negación, más no completud.
Los primeros sistemas de numeración con base 20 están todavía presentes por ejemplo, en las palabras francesas quatre-vingts (80) y quatre-vingts dix (90) que significan literalmente: cuatro veintes y cuatro veintes y diez.
El Ábaco
El conocimiento del Nepoualtzitzin como Ábaco o Computadora Manual es poco conocido y difundido en nuestras escuelas de México, y constituye uno de los legados más ricos y prácticos de nuestra cultura ancestral. Varias de las reconstrucciones nos muestran algunos ábacos hechos en oro y jade (chalchiuitl), madera o incrustaciones de concha. Otros, poseen un mecanismo móvil que permite su uso con una u otra mano.[3]
Algunos de los Nepoualtzitzin encontrados tienen forma de brazalete, en especial los de origen Maya. Uno de ellos aparece en un vaso pintado de Guatemala conocido como "el Vaso de Nejar". El Nepoualtzitzin nos recuerda los llamados ábacos orientales que son impulsados y enseñados en las escuelas. ¿No podríamos en México además de enseñar computación y cálculo enseñar también el uso de nuestro ábaco maya?
Descripción del Ábaco
El Nepoualtzitzin como ábaco consta de 7 hileras de 13 elementos divididos por medio de una regleta central, de manera que queden 39 cuentas en la parte superior y 52 en la inferior. De la combinación de estos elementos obtenemos una gran cantidad de ciclos de la naturaleza. En especial, las medidas y registros del tiempo, que proporcionaron el sentido de desarrollo de la cultura. Si tomamos 4 ciclos de 13, tenemos un cómputo de 52. Y recordemos que 7 períodos de 52 días hacen un total de 364. Por otro lado, recordemos que el número 52 tiene una estrecha relación con las ceremonias cósmicas de la cultura mesoamericana: “Los Fuegos Nuevos”. La celebración de los Fuegos Nuevos mantiene una relación directa con el paso de Las Pléyades (conjunto de estrellas de la constelación de Tauro), por el cenit de Mesoamérica (fenómeno que se observa solamente cada 52 años. En algunos centros ceremoniales como en el Cerro de la Estrella en la mastaba de Tenayuca se hacían grandes celebraciones para la celebración del fuego nuevo cada 52 años.
Con relación al 13, tenemos que suceden 13 lunaciones en un año. Si tomamos las cifras redondeadas de 28 días: 13 X 28 = 364. Al multiplicar 7 X 13 obtenemos 91, número de días promedio de una estación. Si duplicamos el valor de 91, obtenemos 182 que representa en días, el ciclo del maíz. Si triplicamos la cantidad de 91, el resultado será 273, es decir, el número mínimo de días necesarios para una gestación humana a término. Si cuadruplicamos la cifra 91 obtenemos 364, es decir un año. La mayoría de las órbitas sinódicas del sistema solar son múltiplos de 7 o 13. El cuerpo humano tiene en su mitad superior 7 articulaciones superiores con un mayor rango de movimiento. Estas son: las dos muñecas, los codos, los hombros y la de la cabeza con el cuello. Si a éstas les sumamos las seis inferiores de mayor rango de movimiento (tobillos, rodillas y muslos con la cadera) tendremos un total de 13 articulaciones (superiores más inferiores). El número de orificios que tenemos en la cabeza es 7: dos ojos, dos narinas, dos oídos y la boca. La proporción normal de un cuerpo adulto armónico es 7 veces el tamaño de su cabeza. Dicen los Huicholes que no son cuatro los puntos cardinales sino siete: Norte, Sur, Este, Oeste, Cenit, Nadir y Centro, ubicándose de ésta manera en un espacio volumétrico y no plano con sólo dos dimensiones.
Conclusiones
Como hemos visto, el Sistema de Cómputo Prehispánico, abarca las áreas más diversas del conocimiento, y lo que es más importante aún, el desarrollo de la Cultura Mesoamericana no hubiera sido posible en aspectos como: la astronomía, la arquitectura, la geometría, las matemáticas, la agricultura, la medicina, la filosofía, la semiología, etcétera, si este sistema no se hubiese concebido. Nuestros vínculos con otras culturas hermanas se fortalecen al seguir los mismos principios que siguieron nuestros tatarabuelos. La fuerza de la cultura radica en la utilidad que le demos en la vida práctica y cotidiana. Si contamos con un conocimiento milenario y un instrumento basado en la profunda comprensión del Universo, cuyos fundamentos dieron sustento a la ciencia moderna, ¿por qué no utilizarlos? No se trata, pues, de regresar al pasado, pero tampoco de ignorarlo. Un pueblo crea fortaleza en la medida en que, como árbol, su savia lo nutre a partir de sus raíces. Si cortamos las raíces, ¿el árbol sobrevivirá?
[1] Recordemos al respecto la contribución de Federico Engels en El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre. Dicho estudio fundamenta que el simio comienza a utilizar herramientas gracias a que cuenta en su mano con la oposición del pulgar, lo cual le permite trabajar y así se logra a lo largo de los años que el cerebro evolucione hasta convertirse en humano.
[2] Sólo conociendo la cualidad se puede detectar su ausencia (base de la Teoría de Conjuntos).
[3] Esto no hace más que reiterarnos la importancia que para los mesoamericanos tiene, en todos los campos de la vida, el manejo de la dualidad y ambos hemisferios cerebrales.
miércoles, 21 de marzo de 2007
Love stories
Axel J. Barradas
One day in June –Friday- a discussion was taking place in an apartment. She had a discussion with someone; someone who was very special to her. A good-looking man; he was the owner of her gentle heart. And things didn’t turn out exactly as she had expected…
She was staring at the wall with arms crossed, mouth twisted. One of her feet was moving hastily over and over again. She was blond or maybe brunette…hard to tell. She had a striking figure and sensual long legs; beautiful pink lips, green eyes and an explosive temperament. She was a smart girl, but quite naive. Her name was Laura and she was in love.
-Should I leave now? -he asked politely.
-Yes! –she answered in a rude manner.
-But at least tell me why.
-You know why! You’ve let me down once again. I’m very mad at you, and I don’t believe it’s something that will go away as fast as you, leaving me every time you’ve ‘had enough’ of me- she was trembling.
-Come on babe, don’t be ridiculous- he came closer to take her into his arms. But she refused instantly.
-I am not. I’m not being ridiculous! I’m telling you. This is over. I knew it would happen… I just knew it when I saw your silly face trying to convince me that you weren’t silly at all –she told him.
-You’re not making any sense… -Trevor said, trying to calm her down.
-It’s always the same with you… All the time you hear only what you want to and everything else is discarded from your selfish little world.
-Laura... Come on babe… Don’t say that. You’re just angry, but I know you don’t mean any of those things- he said as she approached the kitchen trying not to hear, trying not to be affected by every word he said.
-Trevor, I’m asking you gently to get out of my apartment. And I don’t want to repeat it again. I have many things to think about.
-But babe…
-Out!
-I…
-OUT! -she yelled while pointing at the door.
He blinked rapidly and he appeared to be a little nervous and surprised. It looked as though he couldn’t handle an irritated female. But then again, appearances may be deceitful. He walked straight to the door, and when he was finally just one step away from it, he turned and he spoke in a lovely charming voice.
-I’ll come back tomorrow when you’ve calmed down. I love you. You should never have a doubt about it. -he didn’t wait for any answer. He just went out and walked smoothly out of the building. He had no worries. No worries at all.
Laura stayed in shock. When her rage was finally gone, a feeling of incomprehensible loneliness overwhelmed her and filled her room from every corner. Her apartment was starving for love; every little thing reminded her of him. It was always him. But he was gone. He was gone again. Maybe this would be forever, maybe this time he wouldn’t come back, she thought. But she was probably mistaken. She wasn’t strong enough to let him go.
Trevor was a handsome man; however he wasn’t exactly a gentleman. He was fairly charming, with a relative good taste. He had a very sweet and tender voice; his dark hair beautifully matched his light brown eyes. And the most important of his characteristics was the fact that he was a libertine. He didn’t gamble nor practice any kind of vicious activity though. But his greatest passions were women and the art of deceiving them. He played with every woman he could touch or become involved with. And getting involved with women was somewhat an easy task for him.
Laura had fallen for him. Like so many others had. She didn’t even know who he really was, that he was just playing around with her. A waste was she. And he was a waste too. But he enjoyed being that, and he could destroy a woman’s heart as flawlessly as a skillful painter is able to make an oil painting.
So eventually she did call him. “She was so sorry”… He knew she would be. “He understood”. And she was happy again; pleased to have the man she loved once more. She had a second chance. She was just a mouse trapped in an impossible labyrinth, and she didn’t even know that she was slowly forging her own doom.
She was there for him. But he wasn’t there for her, he was somewhere else. And he wouldn’t ever be truly by her side. What a pity. That’s what love’s about. To love is to feel, to cry, to let your soul take you high and low in a world unknown to you. To give up to yourselves, to let destiny take over, to let it walk a few steps… Love may be deceitful, love may be there, but then again it may not. And it probably won’t. Love slowly fades…
-I love you- he whispered softly in her ear, with a look so lovable it would melt a thousand hearts. There were no feelings involved, though. For him, those were just words. Just a game he liked to play.
-I… I love you too. I love you so much my dear- she answered quickly, finishing her phrase with a kiss on his lips followed by a powerful shiver.
Axel J. Barradas
One day in June –Friday- a discussion was taking place in an apartment. She had a discussion with someone; someone who was very special to her. A good-looking man; he was the owner of her gentle heart. And things didn’t turn out exactly as she had expected…
She was staring at the wall with arms crossed, mouth twisted. One of her feet was moving hastily over and over again. She was blond or maybe brunette…hard to tell. She had a striking figure and sensual long legs; beautiful pink lips, green eyes and an explosive temperament. She was a smart girl, but quite naive. Her name was Laura and she was in love.
-Should I leave now? -he asked politely.
-Yes! –she answered in a rude manner.
-But at least tell me why.
-You know why! You’ve let me down once again. I’m very mad at you, and I don’t believe it’s something that will go away as fast as you, leaving me every time you’ve ‘had enough’ of me- she was trembling.
-Come on babe, don’t be ridiculous- he came closer to take her into his arms. But she refused instantly.
-I am not. I’m not being ridiculous! I’m telling you. This is over. I knew it would happen… I just knew it when I saw your silly face trying to convince me that you weren’t silly at all –she told him.
-You’re not making any sense… -Trevor said, trying to calm her down.
-It’s always the same with you… All the time you hear only what you want to and everything else is discarded from your selfish little world.
-Laura... Come on babe… Don’t say that. You’re just angry, but I know you don’t mean any of those things- he said as she approached the kitchen trying not to hear, trying not to be affected by every word he said.
-Trevor, I’m asking you gently to get out of my apartment. And I don’t want to repeat it again. I have many things to think about.
-But babe…
-Out!
-I…
-OUT! -she yelled while pointing at the door.
He blinked rapidly and he appeared to be a little nervous and surprised. It looked as though he couldn’t handle an irritated female. But then again, appearances may be deceitful. He walked straight to the door, and when he was finally just one step away from it, he turned and he spoke in a lovely charming voice.
-I’ll come back tomorrow when you’ve calmed down. I love you. You should never have a doubt about it. -he didn’t wait for any answer. He just went out and walked smoothly out of the building. He had no worries. No worries at all.
Laura stayed in shock. When her rage was finally gone, a feeling of incomprehensible loneliness overwhelmed her and filled her room from every corner. Her apartment was starving for love; every little thing reminded her of him. It was always him. But he was gone. He was gone again. Maybe this would be forever, maybe this time he wouldn’t come back, she thought. But she was probably mistaken. She wasn’t strong enough to let him go.
Trevor was a handsome man; however he wasn’t exactly a gentleman. He was fairly charming, with a relative good taste. He had a very sweet and tender voice; his dark hair beautifully matched his light brown eyes. And the most important of his characteristics was the fact that he was a libertine. He didn’t gamble nor practice any kind of vicious activity though. But his greatest passions were women and the art of deceiving them. He played with every woman he could touch or become involved with. And getting involved with women was somewhat an easy task for him.
Laura had fallen for him. Like so many others had. She didn’t even know who he really was, that he was just playing around with her. A waste was she. And he was a waste too. But he enjoyed being that, and he could destroy a woman’s heart as flawlessly as a skillful painter is able to make an oil painting.
So eventually she did call him. “She was so sorry”… He knew she would be. “He understood”. And she was happy again; pleased to have the man she loved once more. She had a second chance. She was just a mouse trapped in an impossible labyrinth, and she didn’t even know that she was slowly forging her own doom.
She was there for him. But he wasn’t there for her, he was somewhere else. And he wouldn’t ever be truly by her side. What a pity. That’s what love’s about. To love is to feel, to cry, to let your soul take you high and low in a world unknown to you. To give up to yourselves, to let destiny take over, to let it walk a few steps… Love may be deceitful, love may be there, but then again it may not. And it probably won’t. Love slowly fades…
-I love you- he whispered softly in her ear, with a look so lovable it would melt a thousand hearts. There were no feelings involved, though. For him, those were just words. Just a game he liked to play.
-I… I love you too. I love you so much my dear- she answered quickly, finishing her phrase with a kiss on his lips followed by a powerful shiver.
sábado, 17 de marzo de 2007
La importancia y la autenticidad del artista indie. (primera parte).
Por Julián Emilio Galicia Gómez
Los dirigentes del medio artístico masivo deciden que tipo de artistas o seudo artistas son los que pueden simpatizar con las masas y cuales no. Es en este punto cuando surge la importancia de la existencia del “artista indie” el cual por definición, es aquel artista no reconocido a escala masiva pero que tiene proyectos propios de forma concreta listos para ser publicados aunque algunas veces sea el propio artista el que evita su publicación masiva. Podría sonar contradictoria esta definición pero de hecho no todos los artistas están interesados en ser “estrellas”, pues ser “estrella” o ser “artista” es una representación de un enorme abismo de diferencia. Una de las razones de este desinterés por la fama se debe a que éstos artistas están concientes que se necesitan de distintos factores como distribuidoras, representantes, disqueras transnacionales, productoras, etc., para lograr ser conocidos por un público en numero significativo; y son precisamente esos factores los que pueden llegar a condicionar la libertad creativa del artista, pues las ganancias económicas que produzca el artista son las que mantienen a estos factores de distribución y producción, unidos y funcionales. Para que las obras creativas produzcan favorables ganancias económicas deben de perseguir la simpatía masiva como la principal prioridad del producto, dejando la calidad y originalidad creativa fuera del marco de preocupaciones primarias; debido a este complejo de ambiciones materialistas y falta de respeto por la credibilidad artística, es que los apasionados creadores artísticos deciden mantener un bajo perfil en el reconocimiento publico, convirtiéndose en artistas indie, pues saben que recurrir a los factores que les proporcionen las herramientas necesarias para obtener reconocimiento masivo, a la perspectiva de mucho de ellos, en ocasiones se convertiría en una forma descarada de prostituir su arte.Entonces en forma simplificada se puede decir que algunos de los artistas indie prefieren controlar, si no de forma totalitaria al menos si de forma mayoritaria la distribución y el contenido de sus propias obras sin la necesidad de tener que enfrentarse a un control, presión o dominio excesivo de manejadores, agencias publicitarias, distribuidoras, etc. Pero que pasa cuando un artista decide dejar la escena underground pues percibe que sus obras ya están listas para desempeñar un papel exitoso a un nivel mainstrain pero sus ambiciones se ven frenadas debido a que ninguno de los factores (previamente mencionados) vitales para lograrlo, tienen interés ni en el artista ni en sus creaciones; ¿Por qué pasa esto, cuales son las razones? ¿Por qué teniendo un contenido creativo y original a sus pies, las distribuidoras no se arriesgan en distribuir obras artísticas de calidad? ¿Porqué hay esta carencia de apoyo a los artistas que quieren dejar de ser indie? Para responder algunas de estas cuestiones ya abra una segunda parte.
3 de marzo de 2007 17:45
Los dirigentes del medio artístico masivo deciden que tipo de artistas o seudo artistas son los que pueden simpatizar con las masas y cuales no. Es en este punto cuando surge la importancia de la existencia del “artista indie” el cual por definición, es aquel artista no reconocido a escala masiva pero que tiene proyectos propios de forma concreta listos para ser publicados aunque algunas veces sea el propio artista el que evita su publicación masiva. Podría sonar contradictoria esta definición pero de hecho no todos los artistas están interesados en ser “estrellas”, pues ser “estrella” o ser “artista” es una representación de un enorme abismo de diferencia. Una de las razones de este desinterés por la fama se debe a que éstos artistas están concientes que se necesitan de distintos factores como distribuidoras, representantes, disqueras transnacionales, productoras, etc., para lograr ser conocidos por un público en numero significativo; y son precisamente esos factores los que pueden llegar a condicionar la libertad creativa del artista, pues las ganancias económicas que produzca el artista son las que mantienen a estos factores de distribución y producción, unidos y funcionales. Para que las obras creativas produzcan favorables ganancias económicas deben de perseguir la simpatía masiva como la principal prioridad del producto, dejando la calidad y originalidad creativa fuera del marco de preocupaciones primarias; debido a este complejo de ambiciones materialistas y falta de respeto por la credibilidad artística, es que los apasionados creadores artísticos deciden mantener un bajo perfil en el reconocimiento publico, convirtiéndose en artistas indie, pues saben que recurrir a los factores que les proporcionen las herramientas necesarias para obtener reconocimiento masivo, a la perspectiva de mucho de ellos, en ocasiones se convertiría en una forma descarada de prostituir su arte.Entonces en forma simplificada se puede decir que algunos de los artistas indie prefieren controlar, si no de forma totalitaria al menos si de forma mayoritaria la distribución y el contenido de sus propias obras sin la necesidad de tener que enfrentarse a un control, presión o dominio excesivo de manejadores, agencias publicitarias, distribuidoras, etc. Pero que pasa cuando un artista decide dejar la escena underground pues percibe que sus obras ya están listas para desempeñar un papel exitoso a un nivel mainstrain pero sus ambiciones se ven frenadas debido a que ninguno de los factores (previamente mencionados) vitales para lograrlo, tienen interés ni en el artista ni en sus creaciones; ¿Por qué pasa esto, cuales son las razones? ¿Por qué teniendo un contenido creativo y original a sus pies, las distribuidoras no se arriesgan en distribuir obras artísticas de calidad? ¿Porqué hay esta carencia de apoyo a los artistas que quieren dejar de ser indie? Para responder algunas de estas cuestiones ya abra una segunda parte.
3 de marzo de 2007 17:45
jueves, 15 de marzo de 2007
Film Critics: The Life of the Others (Das Leben der Anderen)
Katja Wolff
The Best Non-English Film at the latest Oscars was the German movie The Lives of Others (original German title: Das Leben der Anderen). True, it was produced in Germany, by German actors, and German movie producers, dealing with a German topic. But still, wasn’t it a movie on another Germany?
Sadly enough, most people outside of Germany are quick in connecting the country to Hitler and the Nazi times – and we know why. But even in most recent history, the German one was absolutely noteworthy. Germany was not always THE Germany. After World War Two ended, the country became a mirror of the fallout of the former allies – and got divided into two parts.
The one, on the west, called Federal Republic of Germany, split into three zones of occupation (by the US, France, Great Britain), was turned into a democratic and capitalist state, was one of the six founding members of today’s European Union, and has been a NATO member since 1955.
The other, on the east, the German Democratic Republic (GDR), became part of the Eastern Block, a communist dictatorship that considered itself democratic was set up, it joined the Soviet led Warsaw (military) Pact, and had planned economy with “five year plans”.
Only after the fall of the Berlin Wall in 1989, which had been set up in 1961 by the GDR in order to prevent the intellectual drain from the country as too many were fleeing to “the West”, Germany became THE Germany we know today. That is, the former eastern part could be peacefully integrated into the western Federal Republic. However, the forty years of communist rule and division of culture and education left deep traces in people’s minds. As of today Germany has not fully overcome this recent history’s heritage yet.
After the first years of extreme excitement of the former East Germany’s population in the early 1990s to finally be able to travel freely all around the world, to buy whatever they can or can’t afford, and to talk and discuss politics as critical and openly as they always wanted to, a little renaissance awoke in many people’s minds remembering the positive aspects and memories of the things that had united the east German people in the former GDR which they couldn’t get rid off fast enough after its fall – desperately seeking for a new life (style), that of the “Golden West”.
These “eastalgic” feelings were pushed forward by a series of movies on life in the GDR like “Sonnenallee” (which is the name of a street in Berlin that was separated by the Berlin Wall – resulting in one side of the street in the west, the other in the east), “Goodbye, Lenin” (a comedy about the fall of the wall and how people dealt with the cultural shock being thrown from communism into – almost – pure capitalism), or “NVA” (short for “Nationale Volksarmee”, which was the GDR’s army and every man had to do service in it for about three years).
However, at the same time as Germany produced its first comedian movie on Hitler, a more serious way was found to deal with more recent history.
Florian Henckel von Donnersmarck (33), director of the movie and writer of the screenplay, staged his 137 minute long drama in November 1984 in the eastern part of Berlin. A lieutenant colonel of GDR’s secret police (called “Stasi”), which built up a complex system of control and surveillance in order to secure the states power, hopes to push his career by launching a secret operation on the successful dramatist Georg Wiesner (Sebastian Koch).
In the following, Wiesner’s home is completely bugged. Captain Gerd Wiesler (Ulrich Mühe), leader of the surveillance operation, is now listening every single day to what Wiesner and his girlfriend Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck), a famous east German actress, tell each other, how they love each other, and becomes a testimony of their true faces.
Industriously, Wiesler types down every move or sentence made or spoken in the apartment, and creates a large file on Wiesner. But with time, listening to the life of the others, he recognizes the shabbiness of his own life, and starts sympathizing with those he is supposed to spy on.
Being trapped between his boss who wants to see Wiesner fall, and the sympathy with Sieland and Wiesner, he tries to protect the two from the cruel machinery. But he cannot stop it any more, Wiesner’s and Sieland’s love is forced into ruin, Wiesler’s career is over, and still there are five years to go until the nightmare of the GDR’s surveillance system is finally over. Before that all three of the main characters had to pay a high price.
The Best Non-English Film at the latest Oscars was the German movie The Lives of Others (original German title: Das Leben der Anderen). True, it was produced in Germany, by German actors, and German movie producers, dealing with a German topic. But still, wasn’t it a movie on another Germany?
Sadly enough, most people outside of Germany are quick in connecting the country to Hitler and the Nazi times – and we know why. But even in most recent history, the German one was absolutely noteworthy. Germany was not always THE Germany. After World War Two ended, the country became a mirror of the fallout of the former allies – and got divided into two parts.
The one, on the west, called Federal Republic of Germany, split into three zones of occupation (by the US, France, Great Britain), was turned into a democratic and capitalist state, was one of the six founding members of today’s European Union, and has been a NATO member since 1955.
The other, on the east, the German Democratic Republic (GDR), became part of the Eastern Block, a communist dictatorship that considered itself democratic was set up, it joined the Soviet led Warsaw (military) Pact, and had planned economy with “five year plans”.
Only after the fall of the Berlin Wall in 1989, which had been set up in 1961 by the GDR in order to prevent the intellectual drain from the country as too many were fleeing to “the West”, Germany became THE Germany we know today. That is, the former eastern part could be peacefully integrated into the western Federal Republic. However, the forty years of communist rule and division of culture and education left deep traces in people’s minds. As of today Germany has not fully overcome this recent history’s heritage yet.
After the first years of extreme excitement of the former East Germany’s population in the early 1990s to finally be able to travel freely all around the world, to buy whatever they can or can’t afford, and to talk and discuss politics as critical and openly as they always wanted to, a little renaissance awoke in many people’s minds remembering the positive aspects and memories of the things that had united the east German people in the former GDR which they couldn’t get rid off fast enough after its fall – desperately seeking for a new life (style), that of the “Golden West”.
These “eastalgic” feelings were pushed forward by a series of movies on life in the GDR like “Sonnenallee” (which is the name of a street in Berlin that was separated by the Berlin Wall – resulting in one side of the street in the west, the other in the east), “Goodbye, Lenin” (a comedy about the fall of the wall and how people dealt with the cultural shock being thrown from communism into – almost – pure capitalism), or “NVA” (short for “Nationale Volksarmee”, which was the GDR’s army and every man had to do service in it for about three years).
However, at the same time as Germany produced its first comedian movie on Hitler, a more serious way was found to deal with more recent history.
Florian Henckel von Donnersmarck (33), director of the movie and writer of the screenplay, staged his 137 minute long drama in November 1984 in the eastern part of Berlin. A lieutenant colonel of GDR’s secret police (called “Stasi”), which built up a complex system of control and surveillance in order to secure the states power, hopes to push his career by launching a secret operation on the successful dramatist Georg Wiesner (Sebastian Koch).
In the following, Wiesner’s home is completely bugged. Captain Gerd Wiesler (Ulrich Mühe), leader of the surveillance operation, is now listening every single day to what Wiesner and his girlfriend Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck), a famous east German actress, tell each other, how they love each other, and becomes a testimony of their true faces.
Industriously, Wiesler types down every move or sentence made or spoken in the apartment, and creates a large file on Wiesner. But with time, listening to the life of the others, he recognizes the shabbiness of his own life, and starts sympathizing with those he is supposed to spy on.
Being trapped between his boss who wants to see Wiesner fall, and the sympathy with Sieland and Wiesner, he tries to protect the two from the cruel machinery. But he cannot stop it any more, Wiesner’s and Sieland’s love is forced into ruin, Wiesler’s career is over, and still there are five years to go until the nightmare of the GDR’s surveillance system is finally over. Before that all three of the main characters had to pay a high price.
martes, 13 de marzo de 2007
La vida es un ladrillo
Axel J. Barradas Berglind
Esta es la historia de un viejo que se proponía a sí mismo la infalible teoría sobre la cuadradez de la vida. Una perfecta explicación del vivir… a su manera.
-“La vida es cuadrada, o más bien rectangular. Ni más, ni menos. Con el tiempo se erosiona y deja rastros de polvo anaranjados que se lleva el viento… éstos son recuerdos que ya nunca podemos volver a integrar a nuestra ladrillesca -por así decirlo- estructura...” - el viejo reflexionaba, golpeándose en la frente periódicamente con la pluma.
-“Los astros nos dan luz, la marea nos da la calma, la luna la poesía, el cielo las estrellas, el sol nos da calor y el mundo… una mujer. Una mujer cuadr-… quiero decir, rectangular. Y de pronto, todo tiene sentido. Pero ese sentido se me olvida, se me escapa. En mis sueños lo alcanzo, pero al despertar se ha ido. Soy muy viejo, los años tienen su precio y bien me lo reclaman en las noches de insomnio...”- puso punto y aparte, tosió y se levantó por una taza de café, para aguantar la pesadumbre de la noche.
En pocos minutos regresó con una taza llena, releyó lo recién escrito y continuó decidido a plasmar nuevas ideas para seguir adelante con su brillante hipótesis.
-“Más es muy poco lo que nos importa. Mi alma sin memoria es el precio que he pagado por muchos otros dones que han pulido las perfectas esquinas que me constriñen a ser lo que soy. A llevarse mis recuerdos. A hacerme olvidar. Al fin y al cabo, el viento es el viento y se lleva lo que se tiene que llevar.”- puso una vez más un punto y aparte y leyó en voz alta cada palabra, dándole una entonación solemne. Daba la impresión de estar leyendo el fragmento más hermoso de la obra más famosa del autor más aclamado y talentoso. Daba la impresión de que incluso Shakespeare resultaría escueto a comparación del autor de dichas palabras tan ‘magníficas’. De aquellas frases tan brillantes...
-“Si hay algo que dirige al viento, ese es su fiel y misterioso compañero encapuchado: El destino. Éste es un aliado neutral del universo mismo. Es una fuerza infalible que le da orden al cosmos en un inexplicable equilibrio sensacional, que incluso algunos días me hace sonreír. Pero en los días en que al destino le da hueva levantarse… esos días son trágicos, y cuentan tanto en mi agenda como cualquier otro día-no-vivido. Son la parte más dura del ladrillo. La mera esquina. ‘Lo que te da en la madre’, como diría uno de mis compadres de mis tantas borracheras.”- al terminar de escribir dicha frase, el viejo parecía alegre con su hipótesis. Sentía estar alcanzando una verdad racional.
-“Sí, es verdad. Lo juro. La vida es un ladrillo. Pongámonos a pensarlo, a reflexionarlo:
Cada ladrillo se une para formar un muro. Luego otro muro se une con ese primero y así sucesivamente se unen otros muros hasta que ineludiblemente se forma un cuarto. Luego se unen estos cuartos y pasillos para formar casas. El color de las casas, sus estructuras, sus formas y fachadas son simplemente un atributo que comúnmente llamamos con el nombre de cultura. Ahora bien, las casas entonces se integran y forman colonias y más tarde las colonias se hacen ciudades, estados, países, continentes, mundos, galaxias, dimensiones, cosmos, universos, eternidades… una infinitud de infinitos.” –culminó dicho párrafo escribiendo la última palabra con una exaltada fuerza y una risa muy marcada.
-“La vida entonces se convierte en una cadena metafóricamente interminable, así como el universo. Así como Dios. Así como el alma. Así como tú y yo. Porque somos ladrillos que forman parte de esa obra perfecta e inmortal.” – elocuencia, lucidez. La retórica brotaba de sus dedos huesudos y fríos. Los sorbos de café lo llenaban de renovada inspiración, las manchas de café sobre las hojas le hacían ver una vez más que estaba en lo correcto. Ya imaginaba su nombre en los libros de filosofía dentro de 20 años. Su nombre escrito junto a Sócrates, Descartes o Copérnico.
-“La vida es asquerosamente simétrica… ¡como un ladrillo! Y una de sus fabulosas características es su capacidad de desvanecerse, de desintegrarse y convertirse en meras partículas cósmicas. Que vuelan y se van. Que se queman y se van al cielo sin saberlo, por toda la eternidad. Y el tiempo agoniza ante ella.”- pero él agonizaba ante el tiempo. Y en ese momento, se perdía en quimeras. Alucinaba ya. Sus párpados se le cerraban, ni la fuerza del café lo mantenía alerta.
-“Ahora bien, este ladrillo llamado ‘YO’ ya se está desgastando. Me duele la espalda y el alma. Tengo ganas de que tiren este muro del que formo parte, así tal vez deje de ser un simple ladrillo y me convierta en algo más… quiero irme lejos, quiero volar, quiero ser polvo. Nada más, ni nada menos que… polvo, sólo polvo distante que se va… que se va… que-…qu-…”- no pudo más. Su cuerpo se desvaneció ante la potencia de otra dimensión, de otro mundo que lo esperaba. De una vida que iba más allá de un ladrillo.
Y así, el viejo cayó en un sueño profundo en una posición casi cómoda. La tinta que conformaba sus palabras se mezclaba y manchaba su cara y sus manos posadas sobre el papel. Ahora sólo el ruido del viento lo arrullaba. Sólo la luz de la luna alumbraba sus pensamientos ya perdidos en un viaje onírico y lejano. Casi envuelto en la eternidad, ya rozando el secreto que tanto anhelaba descubrir… cuando poco antes de alcanzarlo, un tenue sonido lo despierta…y al abrir los ojos lee sobre su mesa en el papel:
“La vida es un ladrillo…”- todo lo demás se encontraba borroso, pues la tinta se había corrido por todo el papel.
-“¡Maldita sea!”- vociferó. Parecía que el viejo filósofo necesitaría una mejor teoría, una que perdurara más que lo de una noche de inspiración alimentada con café. Quizás otro día, quizás con más calma, quizás la vida sea más que un ladrillo después de todo…
Axel J. Barradas Berglind
Esta es la historia de un viejo que se proponía a sí mismo la infalible teoría sobre la cuadradez de la vida. Una perfecta explicación del vivir… a su manera.
-“La vida es cuadrada, o más bien rectangular. Ni más, ni menos. Con el tiempo se erosiona y deja rastros de polvo anaranjados que se lleva el viento… éstos son recuerdos que ya nunca podemos volver a integrar a nuestra ladrillesca -por así decirlo- estructura...” - el viejo reflexionaba, golpeándose en la frente periódicamente con la pluma.
-“Los astros nos dan luz, la marea nos da la calma, la luna la poesía, el cielo las estrellas, el sol nos da calor y el mundo… una mujer. Una mujer cuadr-… quiero decir, rectangular. Y de pronto, todo tiene sentido. Pero ese sentido se me olvida, se me escapa. En mis sueños lo alcanzo, pero al despertar se ha ido. Soy muy viejo, los años tienen su precio y bien me lo reclaman en las noches de insomnio...”- puso punto y aparte, tosió y se levantó por una taza de café, para aguantar la pesadumbre de la noche.
En pocos minutos regresó con una taza llena, releyó lo recién escrito y continuó decidido a plasmar nuevas ideas para seguir adelante con su brillante hipótesis.
-“Más es muy poco lo que nos importa. Mi alma sin memoria es el precio que he pagado por muchos otros dones que han pulido las perfectas esquinas que me constriñen a ser lo que soy. A llevarse mis recuerdos. A hacerme olvidar. Al fin y al cabo, el viento es el viento y se lleva lo que se tiene que llevar.”- puso una vez más un punto y aparte y leyó en voz alta cada palabra, dándole una entonación solemne. Daba la impresión de estar leyendo el fragmento más hermoso de la obra más famosa del autor más aclamado y talentoso. Daba la impresión de que incluso Shakespeare resultaría escueto a comparación del autor de dichas palabras tan ‘magníficas’. De aquellas frases tan brillantes...
-“Si hay algo que dirige al viento, ese es su fiel y misterioso compañero encapuchado: El destino. Éste es un aliado neutral del universo mismo. Es una fuerza infalible que le da orden al cosmos en un inexplicable equilibrio sensacional, que incluso algunos días me hace sonreír. Pero en los días en que al destino le da hueva levantarse… esos días son trágicos, y cuentan tanto en mi agenda como cualquier otro día-no-vivido. Son la parte más dura del ladrillo. La mera esquina. ‘Lo que te da en la madre’, como diría uno de mis compadres de mis tantas borracheras.”- al terminar de escribir dicha frase, el viejo parecía alegre con su hipótesis. Sentía estar alcanzando una verdad racional.
-“Sí, es verdad. Lo juro. La vida es un ladrillo. Pongámonos a pensarlo, a reflexionarlo:
Cada ladrillo se une para formar un muro. Luego otro muro se une con ese primero y así sucesivamente se unen otros muros hasta que ineludiblemente se forma un cuarto. Luego se unen estos cuartos y pasillos para formar casas. El color de las casas, sus estructuras, sus formas y fachadas son simplemente un atributo que comúnmente llamamos con el nombre de cultura. Ahora bien, las casas entonces se integran y forman colonias y más tarde las colonias se hacen ciudades, estados, países, continentes, mundos, galaxias, dimensiones, cosmos, universos, eternidades… una infinitud de infinitos.” –culminó dicho párrafo escribiendo la última palabra con una exaltada fuerza y una risa muy marcada.
-“La vida entonces se convierte en una cadena metafóricamente interminable, así como el universo. Así como Dios. Así como el alma. Así como tú y yo. Porque somos ladrillos que forman parte de esa obra perfecta e inmortal.” – elocuencia, lucidez. La retórica brotaba de sus dedos huesudos y fríos. Los sorbos de café lo llenaban de renovada inspiración, las manchas de café sobre las hojas le hacían ver una vez más que estaba en lo correcto. Ya imaginaba su nombre en los libros de filosofía dentro de 20 años. Su nombre escrito junto a Sócrates, Descartes o Copérnico.
-“La vida es asquerosamente simétrica… ¡como un ladrillo! Y una de sus fabulosas características es su capacidad de desvanecerse, de desintegrarse y convertirse en meras partículas cósmicas. Que vuelan y se van. Que se queman y se van al cielo sin saberlo, por toda la eternidad. Y el tiempo agoniza ante ella.”- pero él agonizaba ante el tiempo. Y en ese momento, se perdía en quimeras. Alucinaba ya. Sus párpados se le cerraban, ni la fuerza del café lo mantenía alerta.
-“Ahora bien, este ladrillo llamado ‘YO’ ya se está desgastando. Me duele la espalda y el alma. Tengo ganas de que tiren este muro del que formo parte, así tal vez deje de ser un simple ladrillo y me convierta en algo más… quiero irme lejos, quiero volar, quiero ser polvo. Nada más, ni nada menos que… polvo, sólo polvo distante que se va… que se va… que-…qu-…”- no pudo más. Su cuerpo se desvaneció ante la potencia de otra dimensión, de otro mundo que lo esperaba. De una vida que iba más allá de un ladrillo.
Y así, el viejo cayó en un sueño profundo en una posición casi cómoda. La tinta que conformaba sus palabras se mezclaba y manchaba su cara y sus manos posadas sobre el papel. Ahora sólo el ruido del viento lo arrullaba. Sólo la luz de la luna alumbraba sus pensamientos ya perdidos en un viaje onírico y lejano. Casi envuelto en la eternidad, ya rozando el secreto que tanto anhelaba descubrir… cuando poco antes de alcanzarlo, un tenue sonido lo despierta…y al abrir los ojos lee sobre su mesa en el papel:
“La vida es un ladrillo…”- todo lo demás se encontraba borroso, pues la tinta se había corrido por todo el papel.
-“¡Maldita sea!”- vociferó. Parecía que el viejo filósofo necesitaría una mejor teoría, una que perdurara más que lo de una noche de inspiración alimentada con café. Quizás otro día, quizás con más calma, quizás la vida sea más que un ladrillo después de todo…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)